lunes, 19 de julio de 2010

S.O.S

Vivir unas semanas como ermitaño te hace darte cuenta de muchas cosas, una es la tranquilidad que tenés los primeros días, sabiendo que no importa como estés, no tenés que arreglarte para nadie, porque nadie te juzga. Tenés una sensación de libertad que te hace pensar dos veces antes de volver a la sociedad, una sensación única, una que no querés que desaparezca. Pero como todas las sensaciones, está se va borrando poco a poco, o convirtiéndose, en soledad. La soledad para muchos es bastante atractiva, para otros, es una pesadilla. Sos un ermitaño, qué esperabas? no sabes si te molesta o no, no lo sabes.
A la larga vas perdiendo el sentido que tenía tu aislamiento, no sabes que hacer, ni qué decir, ni siquiera podes escribir. Qué extraño que un ermitaño extrañe.
Que extrañe la sociedad.
La amistad.
Las personas.
Aún así sabe que no está acostumbrado a tanta gente, sabe que una vez que salga de su montaña va a parecerle muy extraño, y es probable que odie los cambios, así que podría odiar una vez más el tumulto de gente moviendose de aquí por allá. Pero a veces uno necesita un cambio de aires, de sociedad a aislamiento, de aislamiento a sociedad, de naturaleza a ciudad, todos los necesitan, porque no hay que acostumbrarse nunca a nada, porque la costumbre hace mal, siempre los mismos errores se comenten por una costumbre, así que, vamos una vez más, a intentar recuperar ese sentido de sociedad que se perdieron en cuatro semanas.

And it will be nice to be alone
For a week or two
But I know that I will be
Right back here with you

No hay comentarios: