jueves, 25 de noviembre de 2010

Ella vivía en un cuento de hadas, en un lugar que nadie podría jamás llegar, con enormes castillos y animales místicos, olvidaba el olor y el gusto del mundo que dejo atrás.
Tenía un príncipe que la salvaba, y todo terminaba con un final feliz.
Un día comenzaron a perseguirlas viejas ancianas brujas, hombre lobos, y ella se encontró llorando, esperando que su príncipe apareciera y la salvara, pero jamás llego.
Todo era un engaño, las cosas comenzaban a deformar su realidad. Corrió escapando de todos aquellos que la perseguían escondiéndose en un gran castillo, el castillo de sus sueños.
Abrió las puertas hasta que llego hasta la sala principal, no había absolutamente nadie, exceptuando dos tronos. En el trono de la reina yacía una carta que en el momento que agarro, miles de espejos aparecieron mostrándole la realidad que había dejado atrás y la irrealidad de un mundo que no podía sentir ni tocar, su realidad. Las caras de sus presuntos asesinos se hicieron presentes en ellos y asustada giró sobre sus talones y decidió escapar aún con el sobre en la mano. Corrió y salio del castillo, encontrándose en un mundo en llamas, asustada abrió la carta y leyó en voz alta.
Mantené tus pies sobre la tierra, que por las nubes nada es seguro.
Y ese fue el día que la fantasía de su ser murió, enterrándola junto a su mundo.

No hay comentarios: